Esta mañana las Cortes de Castilla-La Mancha han aprobado el aval de 140 millones de euros que solicitaban los promotores del aeropuerto para salir del estado comatoso en el que se encuentra el proyecto, además de dar luz verde a la creación de una empresa pública de ámbito regional para la gestión de las infraestructuras aeroportuarias. Estas medidas se han aprobado horas después de conocerse que Ryanair dejaría de operar, tras una andadura fugaz en el Central.
Desde incluso antes de la inauguración, el aeropuerto viene sufriendo convulsiones de todo tipo que le han llevado a una situación de descrédito difícilmente reparable. La mentes pensantes del Central están demostrando una incapacidad manifiesta para afrontar el reto de convertirlo en un negocio rentable a medio plazo, bien por la abultada nómina de enchufados sin bagaje profesional contrastado, bien por la coyuntura económica que asola estos días al negocio aeronáutico, o bien porque directamente hay muchos interesados en su fracaso, tanto fuera, como dentro de Ciudad Real.
Un día nos despertamos con la noticia de que el Ministerio no da el visto bueno para su apertura por una innumerable lista de incumplimientos medioambientales, otro día se relaciona la caída de la CCM con el aeropuerto, a la mañana siguiente deja de operar una aerolínea, luego otra, más tarde un concurso de acreedores provoca la destitución de sus gestores, y finalmente nos quedamos sin ninguna línea regular. Así no hay manera. Tantas incertidumbres espantan a cualquier inversor.
Ante esta desoladora situación solo caben dos alternativas: su cierre, de modo que los acreedores pierdan hasta la camisa, incluyendo las millonarias inversiones públicas aportadas, o darle un nuevo enfoque al asunto. Es decir, podemos planificar el futuro de la provincia en términos de corralón manchego por el que todo el mundo pasa de largo, o bien responsabilizarnos de impulsar nosotros mismos un tejido industrial y comercial, que facilite el desarrollo económico futuro. Si se opta por esta segunda opción, es requisito "sine qua non" contar con buenas comunicaciones. ¿Qué empresa podría estar interesada en instalarse en el secarral manchego si no puede dar vía libre a sus productos?
Sin duda alguna, no es lo mismo vender el producto "Ciudad Real" con aeropuerto que sin él, al igual que no es lo mismo contar con autovías que con carreteras nacionales, o con AVE en lugar de ferrocarril de vía estrecha.
Por eso, soy de los que piensan que para la sociedad manchega sería un suicidio dejar que el aeropuerto se desangre hasta morir. En un mundo tan globalizado como el de hoy, no concibo un territorio económicamente desarrollado sin buenas vías de comunicación.
AEROPUERTO PÚBLICO
Dado que los acontecimientos han sobrepasado con creces a los accionistas, no veo otra solución para el aeropuerto que desprenderse definitivamente del apellido "privado". Solo las administraciones públicas pueden mantener un proyecto deficitario económicamente, pero rentable para generar favorables sinergias económicas en su área de influencia. Al fin y al cabo, el resto de aeropuertos del país son públicos, y la mayoría deficitarios, sin que nadie se rasgue las vestiduras por ello.
En la intervención pública parece que coinciden Psoe y PP, aunque en el caso de los populares no lo digan por convicción, sino por no quedar ante la opinión pública como los autores del puntillazo que mato al aeropuerto. Supongo que en la posición del PP pintara algo Rosa Romero, dado el cargo que ostenta y los conocidos lazos que la atan con el aeródromo.
La diferencia entre socialistas y conservadores estriba en la vía escogida para desprivatizar el aeropuerto. Los primeros apuestan por la consabida sociedad pública, que a través de una ampliación de capital, o una compra de acciones, llevase al control del Central a la Junta. Los segundos por una expropiación pura y dura, aunque la palabra expropiación no parece que se conjugue muy bien con un partido conservador. Nacionalizar una empresa privada suena mejor en boca de un comunista.
Sin que sirva de precedente, en esta ocasión me resulta más convincente la opción propuesta por los populares. Una ayuda de 140 millones, con ser una cantidad enorme, no parece que sea por si sola la solución a los problemas, sino un simple parche para que en unos años o meses los acreedores fagociten ese dinero, y se vuelva a hablar de nuevas ayudas. Para eso, es mejor cortar el problema de raíz, asumiendo sin medias tintas la actividad del Central la administración.
En fin, desde luego el problema creado es de proporciones colosales y la solución no parece fácil. Para una vez que intentamos hacer algo grande, la hemos pifiado.










Bolaños de Calatrava es una localidad conocida por su bello Castillo de Doña 

