Anonadado me he quedado esta mañana cuando he leído los correos electrónicos personales del alcalde de Bolaños de Calatrava, que han sido distribuidos en la población por una mano negra. Se trata de varios e-mails en los que un funcionario de la Junta en Toledo ordenaba los pasos que debía dar Eduardo del Valle, alcalde de Bolaños, para su incorporación al Ayuntamiento.
En principio, lo más grave del asunto es la comisión del delito de revelación de secretos, tipificado en el artículo 197 del Código Penal, y que a buen seguro requiere de una investigación seria por parte de las Fiscalía y el Juzgado de Almagro:
"El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses."
Eduardo del Valle acusa al PP local de ser los responsables de la fechoría, y los Populares lanzan balones fuera, rezando porque las investigaciones no lleguen a buen puerto.
EL PERLA
Dejando a un lado la cuestión de la comisión del delito, a mí lo que me ha llamado la atención poderosamente es el contenido de los correos. Desde luego yo no voy a reproducir su contenido, pero no me resisto a realizar un pequeño comentario sobre su autor. Yo lo llamo "El Perla".
"El perla" en la fecha del envio parece que era funcionario de la Junta de Comunidades en Toledo, y debió mantener varias conversaciones con el alcalde para su incorporación al Ayuntamiento de Bolaños, no sabemos si a petición propia, o de Eduardo del Valle. Hay que tener en cuenta que "El Perla" es natural de Bolaños, y además debió coincidir con Eduardo del Vale en su etapa como Director General de Formación en Toledo.
Sea como fuere, el tipo demuestra tener un rostro pétreo a prueba de bombas, al exigir como requisito para su incorporación al Ayuntamiento que le creen una plaza del grupo A, o bien la firma de un contrato de alta dirección. Sin entrar en cuestiones técnicas, fundamenta sus exigencias con argumentos pueriles que dan casi risa, sino fuera porque estamos hablando del dinero de los ciudadanos.
Además, "El Perla" trata de asegurar su pase con las espaldas bien cubiertas, para el caso de la pérdida de la corporación municipal por parte de los socialistas, bien reservándole una plaza para el día de su destitución, o bien firmando un contrato blindado de alta dirección, en la que los ciudadanos de Bolaños deberían abonarle dos años de sueldo en caso de ser destituido.
No contento con asegurarse su futuro a costa del municipio, compele al máximo regidor municipal para que tire de influencias con el fin de que su novia pueda acceder en situación ventajosa a una plaza interina en la Junta. Un fenómeno.
Por último, exige al alcalde que su despacho este en la planta noble del edificio, junto al propio Eduardo del Valle, y no en la Oficina de atención al ciudadano, como en principio estaba previsto. El muchacho ha salido exquisito. Que quede claro quién manda.
De todo este embrollo, Eduardo del Valle no sale mal parado del todo, ya que si bien parece que finalmente accedió a la incorporación de "El Perla", posiblemente en un puesto de libre designación, al menos se deduce que no estaba por la labor de crearle sin más un puesto del grupo A, ni tenerle demasiado cerca en las dependencias municipales. Además, según me cuentan en Bolaños, sus influencias no debieron servir de mucha ayuda, ya que la pareja del remitente se encuentra actualmente en el paro.
En fin, este es un pequeño ejemplo de los tejemanejes que se cocinan tras los puestos de responsabilidad en este país. Son muchos los "perlas" que tratan de medrar en la administración a su único exclusivo beneficio, pero pocas las ocasiones en las que nos enteramos.
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