En el facebook, y en este blog un anónimo, me piden una entrada sobre la anunciada bajada de sueldos a los funcionarios, y aunque no tengo mucho tiempo para escribir, ahí va mi opinión.
"Son vagos, siempre están desayunando, son unos privilegiados porque tienen el trabajo asegurado.....". Estos y otros comentarios son la cantinela habitual que se puede escuchar en la calle cuando se habla de los funcionarios.
Generalizar es muy injusto, y en este caso aún más. En verdad, conozco a muchos funcionarios vagos, caraduras e inútiles; pero al mismo tiempo también hay muchísimos compañeros con una gran preparación, currantes y que ejercen su profesión con verdadera vocación de servicio al ciudadano. Lamentablemente, los primeros hacen un daño a la imagen de la administración que no pueden reparar los segundos.
Por eso, cuando hay una crisis, lo más fácil es sacar la tijera con los funcionarios, ya que suele ser una medida apoyada por amplios sectores sociales. Lo malo del asunto para este colectivo es que en tiempos de bonanza, los funcionarios son los grandes olvidados. Recordemos que durante los gobiernos del PP el "déficit cero" que pregonaba Aznar consistía, entre otras medidas de corte anti-social, en congelar el sueldo a los funcionarios. De esta manera, se dan paradojas vergonzantes, como que un funcionario de un grupo A, tras conseguir una licenciatura, y superar durísimas pruebas selectivas, tenía que soportar como ganaba menos que un albañil.
Hace dos años, tras la fiesta especulativa de Lehman Brothers y compañía en EEUU, y de los pelotazos urbanísticos en España, llegaron las vacas flacas; ¿y a quién se le pide sacrificios? ....., a los inversores bursátiles no, a los ejecutivos de las grandes corporaciones económicas no, a los constructores que han hundido voluntariamente sus empresas no, a los especuladores no. El pato lo tienen que pagar los de siempre, los parados, los funcionarios y los pensionistas, es decir, los más débiles.
La paradoja del asunto es que los mercados internacionales, los mismos que permitieron la difusión de fondos intoxicados invocando las virtudes de un mercado sin intervencionismos estatales, son ahora los que exigen indecorosamente a los gobiernos que hagan frente al déficit público, bajo la amenaza de bajar la calificación de la deuda tres agencias privadas (Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch). ¿Acaso estás agencias aviaron del terremoto financiero? Desde luego que no.
Durante estos dos últimos años Zapatero ha sufrido diversas presiones para tomar medidas "impopulares", tanto del exterior, como en el caso de "recomendaciones" de instituciones financieras internacionales, como interior, el caso del Partido Popular. El presidente, como optimista compulsivo que es, pensaba que la crisis se podría pasar sin la toma de medidas intolerables para un gobierno de izquierdas, pero en las últimas fechas, la presión de la Unión Europea ha sido tal, que ha tenido que dar su brazo a torcer.
Quizás antes de llegar a esta situación, el gobierno de la nación, pero también las administraciones locales y autonómicas, deberían haber tenido la gallardía de tomar medidas de calado, como eliminar empresas públicas que duplican las funciones de la administración, recortar instituciones poco o nada productivas, y sobre todo, expulsar de puestos públicos a los advenedizos enchufados que se pasean por los pasillos de las administraciones, sin otro cometido que esperar a final de mes para ver como su nómina engorda. Curiosamente estos enchufados, que en su vida han estudiado una oposición, suelen ser los que cuentan con retribuciones más abultadas.
Y ahí estamos, los funcionarios, esa casta "privilegiada" viendo como una vez más el gobierno nos inmola para apaciguar los mercados. Los servidores públicos aceptamos a regañadientes la medida, al fin y al cabo estamos acostumbrados a ajustarnos el cinturón incluso en época de vacas gordas, a sabiendas de que cuando la situación económica mejore, nadie exigirá que se nos restituya el poder adquisitivo. Será otro sacrificio jamás recompensado, y van.....
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