Hace dos años fueron numerosas las críticas vertidas desde diferentes sectores de la sociedad ciudadrrealeña, contra la idea absurda de celebrar una Feria de Abril andaluza en el corazón de La Mancha. El año pasado nos libramos de la fiesta, pero en el 2010 han vuelto sus promotores a las andadas.
El problema no es que se organice una Feria de Abril, unos "Sanfermines" o unas Fallas en Ciudad Real, el problema es que se promocione una fiesta ajena a nuestra tierra con dinero público. No se trata de una cuestión inocua, ya que promocionar tradiciones foráneas, irremediablemente supone soterrar y minusvalorar las propias. Ya ha sucedido con la Semana Santa ciudadrrealeña, tradicionalmente de carácter sobrio y recogido, como manda en la tradición castellana, y últimamente convertida en un sucedáneo de la Semana Santa sevillana.
Recordemos que no estamos hablando de una celebración de ámbito privado, sino de las fiestas de un barrio de Ciudad Real, que consiguientemente reciben el apoyo y dinero público del Ayuntamiento.
¿Imaginan la celebración de la Pandorga en Sevilla? ¿sabrán los niños de "Nueva Sevilla" distinguir las tradiciones propias de las importadas con calzador?
INDIGNACIÓN DE LOS VECINOS
Por si no fuera poco, los promotores no han tenido mejor idea que colocar las casetas del ferial a 50 metros de las viviendas, con las consiguientes molestias provocadas a los vecinos. Tal ha sido el desbarajuste, que una avalancha de denuncias han obligado a la Policía Local a intervenir cerrando algunas de las casetas.
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