viernes 2 de abril de 2010

Procesionodromo

Estos días las calles de Ciudad Real son un procesionódromo. Es imposible no toparse con penitentes vertiendo cera sobre el asfalto, polítiquillos chupando cámara tras los pasos y cientos de personas esperando la llegada de la procesión muertos de frío. En esta tierra las procesiones es lo que más gusta al público, por encima de la cultura o el deporte.

Yo en cambio, como buen agnóstico que soy, he estado muchos años sin ver ninguna procesión. No le veía la gracia a eso de estar esperando horas para que llegaran unos señores encapuchados con estandartes incomprensibles y tronos (como les llaman en Sevilla) con escenas gore.

Sin embargo, últimamente he aprendido a disfrutar viendo una procesión, ya que quitando el lado religioso del asunto, me han empezado a llamar la atención los aspectos culturales, artísticos, y sobre todo, el aspecto antropológico costumbristas del asunto. He conocido a gente la mar de curiosa capaz de pelearse por su virgen, y discutir sobre que banda de cornetas y tambores lleva mejor el ritmo del Moonwalker de Michael Jackson. Bueno, esto último no.


Saetero cantando a la Virgen del Dulce Nombre

3 comentarios:

  1. Estoy de tu lado, aunque cuando no tengo mas obligación que ver alguna, lo hago con respeto.
    Y como tengo tiempo, me dedico a contar la gente buena de estos días y no me cuadra con los hij...... que me encuentro en el resto del año.
    Saludos de Francisquito.
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  2. Respetando las creencias religiosas de cada uno, la Semana Santa tiene además del religioso un componente cultural, artístico, patrimonial ,económico y de ocio.
    Qué sería del patrimonio religioso sino fuera por la Semana Santa, quién cuidaría de las imágenes que forman parte del patrimonio heredado de nuestros antepasados para las generaciones futuras.

    De qué vivirían los hoteles, restaurantes, bares...etc sino fuera por la entrada de dinero que reporta la Semana Santa.

    Vivimos en un país cuya historia tiene profundas raices cristianas, por qué olvidar o renunciar de este legado que nos identifica, a parte de ello ningún pueblo debe olvidar sus raices ya que son nuestra seña de identidad.

    Por todo ello que cada uno con total respeto para los demás disfrute del aspecto de la Semana Santa con el que más se identifique (religioso, cultural, económico, ocio). Un saludo.
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  3. De acuerdo, es verdad todo lo que dice. Raíces, identidades y culturas que no se pueden olvidar. Todo eso no se puede perder. Ya le digo que observo con respeto. Mi mujer, mi hija, mi suegra, mis sobrinos, viven intensamente la Semana Santa. Con lo que usted comprueba y observa, respecto a ese falso comportamiento ajeno. La gente en vez de deslomarse vanamente durante una semana, no seria mas practico, ayudar a cruzar las peligrosas calles a los ancianos durante todo el año. O dedicarles una sonrisa de saludo. Quizás escucharles un rato. ¿A usted le cuadran las cuentas?
    Nuevamente saludos de Francisquito.
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