
Lo dije yo. En Agosto, cuando saltaba la noticia del fichaje de Rutenka por el Barça, parecía que la hegemonía que ha ostentado el Balonmano Ciudad Real en la liga ASOBAL estos últimos años llegaba a su fin. Una pléyade de constelaciones balonmanísticas compuesta por Nagy, Dani Sarmiento, Iker Romero, Saric, Igropulo, Boldsen, Juanin y el propio Siarhei Rutenka, parecía demasiado miura para un Ciudad Real renovado, en parte, con descartes azulgranas (Gull, Jerome Fernández y Cañellas).
Por aquél entonces, Domingo Díaz de Mera advertía que el equipo este año sería más poderoso al equilibrar todas las líneas. Casi nadie le creyó, pero los resultados le han dado la razón con el paso del tiempo. Los grandes jugadores de la plantilla han sido bien secundados por un Aguinagalde, imbuido del espíritu de Rolando Urios, un buen Cañellas, y unos correctos Evdokimov y Gull.
EL PARTIDO
Esta película ya la habíamos visto antes, pero aún así, nunca nos cansamos. Un inicio vibrante, en el que el Barcelona no lograba marcar hasta el minuto 7:40, despejaba el camino. Luego, un intercambio de golpes indoloros para nuestros intereses, hacía que el partido discurriese plácidamente hasta el final de la primera parte (12-6).
En la segunda parte el Barcelona, sabedor de que la liga se le escapaba, decidió modificar la defensa, pasando de un 6-0 inoperante, a una defensa más abierta y agresiva, que poco a poco le hizo acercarse en el luminoso hasta un inquietante 17-16. Las intervenciones de un inspiradísimo Saric, junto a los despropósitos de los trencillas (el Villarato también existe en el balonmano), ponían los nervios a flor de pie entre los aficionados.
Ese fue el momento de los valientes, y en las filas manchegas hay unos cuantos que no se arrugan en estas situaciones. Chema, Dinart y Abalo dieron cumplida respuesta a la pretendida remontada, pero sobre todos, el jugador decisivo volvió a ser Sterbik. Cuando el gigante húngaro-serbio-español cerró la persiana, el partido se acabo. Poco a poco se fueron recuperando las ventajas manchegas, y el "Campeones, Campeones" volvió a escucharse. El Quijote Arena era una fiesta.
Al final, 23-19 y la cuarta liga consecutiva queda sentenciada.
RUTENKA
Se dudaba del recibimiento de Rutenka en el Quijote Arena. Para algunos aficionados manchegos, el bielorruso había traicionado al BMCR, para otros, más comprensivos, Siarhei había actuado de acuerdo a lo que es, un profesional. Finalmente la afición del QA demostró su categoría al ovacionar a Rutenka en la presentación del equipo. Un detalle propio de una afición modélica.
8 comentarios: