Ángeles González-Sinde es a día de hoy la persona más odiada en la red, más incluso que Ramoncín y Teddy Bautista. La Disposición Adicional primera del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible ha incendiado el ánimo de los cibernautas, al ver como la malvada SGAE ha conseguido meter en una norma de rango legal un tribunal inquisitorial radicalmente incosntitucional.
Según Nacho Escolar, en el PSOE andan muy enfadados con la Ministra, ya que se han “cargado toda la ley de la Economía Sostenible con un puto párrafo”. Tan es así, que el propio Zapatero ha tenido que reprobar en público esta misma tarde a la ministra, afirmando que "no se va a cerrar ninguna página web", y asimismo, ha asegurado que el anteproyecto de Ley va a sufrir modificaciones de calado. Esta reprimenda pública no debería ser más que el preludio del cese fulminante de la ministra Sinde, ya que el clamor popular no puede ser desoído en Moncloa.
Como bien se dice en Microsiervos, lo peor de todo es que se haya llegado al extremo de plantear una medida tan desproporcionada, y que ataca flagrantemente al artículo 20.5 de la Constitución. De hecho, antes del levantamiento virtual, el Ministerio de Justicia había advertido de la dudosa legalidad de la norma, apuntando que en todo caso sería necesaria la intervención judicial para no incurrir en inconstitucionalidad.
Es evidente que dentro del PSOE se vive una guerra civil a cuento del intento de sobreprotección del derecho de propiedad intelectual. Muchos artistas y cineastas son simpatizantes del PSOE, y tratan de influir sobre el presidente para que tome decisiones drásticas que eviten acabar con el actual modelo de distribución discográfica y videográfica. Por otro lado, los sectores más alejados a este lobby defienden la imposibilidad de restringir derechos civiles para favorecer determinados intereses sectarios.
Prospere o no en sede parlamentaria la Comisión de Propiedad Intelectual, de lo que no cabe duda es que no se puede poner puertas al campo. Internet es una realidad ineludible, que facilita la difusión de la cultura de forma gratuita, como ningún otro medio lo ha hecho nunca, y por mucho que se resistan los simpatizantes de los derechos de autor, llegará un día en el que tendrán que quitarse la venda de los ojos. Internet no es el problema, es la solución.
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