Ayer se anunció oficialmente la fusión entre Tele 5 y Cuatro, aunque la operación suena más a la compra de Cuatro por Tele 5. Además, las conversaciones entre Antena 3 y La Sexta parecen muy avanzadas.
La llegada de Cuatro y La Sexta hace unos pocos años había significado un soplo de aire fresco en el enrarecido espectro televisivo español. Se trataban de dos apuestas novedosas que daban la oportunidad a espectadores con criterio de ver la televisión. Al otro lado de la trinchera, se encontraban las televisiones privadas tradicionales, Tele 5 y Antena 3, empeñadas en convertir la tele en un festival del mal gusto solo apto para marujas y público idiotizado.
Por tanto, el proceso de fusiones ahora iniciado, supone una vuelta atrás en el tiempo, ya que todo apunta a que la mierda inundará las parrilla de Cuatro y La Sexta a corto plazo.
En fin, el televidente con un coeficiente intelectual medio puede refugiarse en las televisiones de pago, donde proliferan canales de deporte, cine y documentales sanos, o directamente darle una patada en la tele y abrir un buen libro. Cualquier cosa con tal de no ver a la repulsiva Belén Esteban.
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