Envidia insana
Ayer lo pase fatal. No porque hiciera mucho calor, tampoco por la dichosa gripe A, o no irme de vacaciones este año. Por dentro de mis entrañas me corroía no poder disfrutar de uno de los espectáculos más maravillosos del mundo: un concierto de U2. Y lo peor de todo, ahora todos los medios se empecinan en recordarme que me he perdido un superconcierto. ¡Porca miseria!
Otros años era de los que me lanzaba el primer día de la venta de entrada a conseguir una, costase lo que costase. Y es que un show de estas dimensiones termina por hacer olvidar cualquier penuria económica, o las molestias del viaje. Todo vale con tal de terminar abrazado a una completa desconocida entonando emocionados el "Guizor Guizat Yu", o quedarte ronco gritando encima de tu localidad "Where the streets have no nave?".
En los años 90 el desplazamiento no era muy lejano, el Vicente Calderón madrileño, pero desgraciadamente los rectores de esa ciudad han propiciado que las grandes giras internacionales pasen de largo hoy en día. ¡Si Tierno Galván levantará la cabeza!, ¡qué tiempos aquellos!
En este siglo ha tocado desplazarse a Barcelona con un viaje fatigoso. Manda huevos que ahora que podría haber aprovechado la ocasión para viajar en avión, me quedo sin concierto. Todavía paladeo el fabuloso show de la gira Vértigo en el 2005, condimentado con las actuaciones estelares de "Kaiser Chiefs" y "Keane". ¡Qué bien se lo pasó Gato Negro y DJ. Abdo!
De todos modos, si mi obligaciones familiares me lo permiten, y Bono no se jubila, prometo recupera el tiempo perdido. La vida es corta, y es para disfrutarla a tope.












2 comentarios:
Uno, dos, tres... catorce!!!!
Joder, cuatro años han pasado de aquello...
Si los U2 hubiesen tocado para Agosto, a lo mejor me lo hubiera planteado, pero así en mitad de semana laboral...
Un saludo, qué buenos recuerdos.
La próxima nos vamos
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