
Apoteósico, histórico, heroico, inolvidable, y así podríamos llenar este artículo hablando de la última proeza del Balonmano Ciudad Real, el cual ha derrotado al potentísimo THW Kiel por 33 a 27, en la final de la Champions League de Balonmano.
Sé que algunos lectores habituales de este blog me reprochan que me excedo en mis elogios al BMCR, pero en este caso, me temo que cualquier adjetivo calificativo se queda corto para describir la emoción y el ambiente que hemos vivido hoy en el Quijote Arena.
En un principio la eliminatoria se presentaba complicada, a la vista de la nómina de excelentes jugadores del THW Kiel, y la respetable renta adquirida en el partida de ida (39-34). Si a eso le sumamos que al comienzo del partido el equipo teutón puso tierra de por medio, gracias a las intervenciones del gran Thierry Omeyer, y como no, varias decisiones arbitrales, las probabilidades de victoria decrecían considerablemente.

En la primera parte en Kiel rozaba el k.o. del Ciudad Real, desesperado por las intervenciones de Omeyer, y una doble exclusión que allanaba las cosas al equipo alemán. En varios momentos del partido el electrónico reflejaba una ventaja de cuatro goles a favor de los teutones, lo que sumado a los cinco tantos de renta del partido de ida, hubiese descorazonado a cualquier equipo. La misión era imposible.
Sin embargo, a trancas y barrancas, los manchegos consiguieron dejar la distancia en el marcador al final de la primera parte en tan solo un gol de diferencia (13-14).
En el descanso una reportera tuvo la ocurrencia de entrevistarme. Me preguntó si sería posible dar la vuelta al tanteador, y yo respondí con seguridad que sí, ya que el banquillo del Kiel no tiene la profundidad del nuestro. Otra pregunta fue sobre la actuación arbitral, sobre la cual respondí que no nos estaba favoreciendo en nada, por no decir alguna burrada ante toda España.
Los primeros minutos de la reanudación no vaticinaban cambios significativos en la dinámica del encuentro, ya que Omeyer seguía a lo suyo, y los colegiados serbios no parecían amedrentarse ante la presión del público.
Sin embargo, cuando en el minuto 10 las huestes de Talant Dujshevaev consiguieron, primero empatar, y luego ponerse por encima en el marcador, el Quijote Arena profirió un rugido que hizo cambiar la tendencia en el partido definitivamente. El público había estado metido en el partido desde el minuto uno, pero el hecho de empezar a recortar distancias en el marcador de la eliminatoria fue un golpe revitalizador decisivo para todo el graderío. Desde ese momento, hasta el final del partido, no se cejó en apoyar los ataques del BMCR, y pitar los del rival. Una maravillosa locura inolvidable, que no puede expresarse en palabras si no has estado en el Quijote Arena.
¡SÍ SE PUEDE!, gritaban las miles de gargantas del Quijote Arena. Era la mancheguización del ¡yes we can! de la campaña de Barack Obama. El camino que quedaba por recorrer era cuesta abajo, ya que los jugadores se encontraban enchufadísimos, gracias a varias intervenciones de J.J. Hombrados y las galopadas de Chema Rodríguez. Además llegaban buenas noticias desde la porteria del Kiel, ya que Thierry Omeyer empezaba a demostrar que era humano.
En el minuto 15 la nave alemana tenía vías de agua por todos lados, amedrentada por el público, y la falta de fuerzas para sofocar el asedio de los Jerome Fernández, Luc Abalo y Stefansson. La locura definitiva se desató cuando en menos de diez segundos el Ciudad Real conseguía robar dos balones que enjuagaban más aún la diferencia de la eliminatoria.
Con cada tanto que reducíamos la diferencia, hacia gestos a mis vecinos de graderíos: ¡quedan cinco goles!, ¡cuatro!, ¡tres!, ¡dos!, ¡uno!............. ¡cero!.
Faltando un minuto el Ciudad Real conseguía una renta positiva de seis goles, de manera que tras otro robo de balón, el último minuto solo servía para proclamar que la dictadura manchega en Europa continúa, mal que le pese a muchos.
Era el éxtasis, la locura, los mancheguitos se abrazaban en el graderio, por fin había algo en esta tierra que conseguía aunar a los de izquierda y a los de derechas, a los del Madrid y a los del Barca, a los aficionados al balonmano, y a los que no. El Quijote Arena era el corazón de esta tierra que rugía para decirle a toda Europa que aquí estamos, y que quién nos destrone tendrá que sudar sangre.
Tras el pitido final, momentos inolvidables. Stefansson saludando a la que ha sido su afición en los últimos seis años, Pajovic un tanto de lo mismo, el equipo dando la vuelta al ruedo como auténticos toreros, y los jugadores del Kiel alucinados por haber vuelto a hincar la rodilla ante unos irreductibles manchegos que se niegan a claudicar ante el poderío de la Busdesliga.
En esta ocasión, la entrega de la copa fue precedida de una digna escenificación, fruto del trabajo del speaker contratado para la ocasión (a muchos no les gusto como negocio la animación durante el encuentro). Al recoger sus medallas, el público del pabellón aplaudió deportivamente a los rivales, y explotó del alegría, una vez más, cuando J.J. Hombrados alzaba el tercer entorchado Europeo.
Inolvidable. Para los aficionados que han presenciado este espectáculo, el partido quedará en sus retinas para el resto de su vida. Los que hayan acudido por primera vez al QA por mera curiosidad, se habrán enganchado definitivamente a esta maravillosa locura llamada CLUB BALONMANO CIUDAD REAL.
La actuación de la malvada Televisión Española, merece un comentario individualizado en otro post.


6 comentarios:
Felicidades!!! Vaya pasada!
Muchas gracias. Sabemos que en Carolina del Norte el Balonmano Ciudad Real tiene muchos seguidores.
¿Vas a venir este verano por estas recónditas tierras?
1. El Speaker sólo funcionó en la segunda parte, cuando unos cuantos nos acercamos a hablar con Luismi y le convenciéramos para que quitara de una vez tanta estúpida música, y nos dejara a los aficionados hacer nuestro trabajo de una vez... (qué desesperación de hombre... XD)
2. Levantar la vista hacia arriba, y comprobar que los aficionados del Kiel ya no nos sonreían tanto... no tiene precio... como no lo tiene poder ver cómo Omeyer ya no provocaba al público como lo hizo todo el partido... qué gustazo!!!!
3. La camiseta que lleva Pajo en "Campeones" está en mi casa, jijiji.
Lo más grande que he vivido en el QA.
Impresionante!
El speaker será todo lo bueno que quiera, pero yo me lo hubiera cargado en el minuto 2.
Saludos!
No voy a ir a CR porque he engordado mucho y me iba a sentir incomoda todo el tiempo. Me quedo y asi cuido de mi jardin, la piscinita y hago ejercicio. Si veo que adelgazo lo suficiente, igual y me escapo a principios de agosto porque, ademas, er Mickey esta libre esos dias y asi podemos ir en vuelo militar para ahorrarnos unos cuantos $$$. Pero no se yo...
Y será verdad que no vienes por unos kilitos de más.
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