sábado 6 de septiembre de 2008

NYC


Nueva York es un inmenso plato de cine. Sus calles, plazas y parques han servido para los rodajes de multitud de series de televisión y películas, las cuales forman parte de nuestro acervo cultural. Por ello, desde el mismo momento en que el viajero pone los pies en NYC, tiene el sentimiento de haber estado allí antes. Pasear por sus calles, es como estar dentro de una enorme película.

En el mismo Aeropuerto JFK, el primer encuentro con un elemento familiar son los taxis amarillos, muchos de ellos Ford Crown Victoria, que dado su alto consumo, 16 litros a los cien, están siendo sustituidos progresivamente por modelos híbridos, como los Toyota Prius, el Toyota Highlander, el Lexus RX 400h y el Ford Escape. Michael Bloomberg, el Alcalde de la ciudad, ha afirmado que para el 2.012 todos los taxis serán híbridos, con lo que los taxis de toda la vida están condenados a su desaparición.



Una vez que abandonas el aeropuerto, y tras unos minutos atravesando el populoso barrio residencial de Brooklyn, súbitamente aparece ante nuestros ojos la silueta gris del skyline neoyorquino, dominado por la imponente imagen del Empire State Building, como lo haría una catedral gótica en una ciudad Europea. De verás que esa primera imagen de la ciudad queda grabada en la retina para siempre.

Tras pagar el peaje, nos perdemos entre las avenidas y calles que conforman la cuadrícula que da sentido a la ciudad. Dejamos atrás el Empire State Building sin apenas darnos cuenta, ya que el gigante de hormigón solo se ve en la distancia. Divisamos en un cruce el elegante Christler Building, con decoración Art Deco; en otro cruce aparece la Grand Central Station custodiada por el edificio Metlife; y durante un instante vemos a otros dos gigantes, el Rockefeller Center y el Trump Tower, entre una maraña de otros grandes rascacielos anónimos. Y nosotros con la boca abierta.....

A dos manzanas de la Quinta Avenida llegamos al hotel. Hemos sido audaces al escoger uno pequeño, el Comfort Inn Midtown, a diferencia de la mayoría de turistas españoles que suelen terminar en los mastodónticos Pensylvania o Milford. En realidad la osadía no es tal, ya que tenemos en el equipo al Sr. Tesis, que ha vivido en EEUU durante algún tiempo, y sabe que los norteamericanos se alojan en cadenas como la Comfort Inn. Tenemos suerte, ya que nos dan la mejor habitación, recientemente remozada, muy limpia, con una cama enorme, pantalla de plasma, playstation y un buen baño. Además, lo mejor es que el hotel esta a cien metros de Times Square, el corazón de Manhattan.

Tras dejar los bártulos y asearnos, no perdemos ni un minuto en perdernos por sus calles, preguntándonos si las expectativas serán colmadas.

Durante una semana pateamos de arriba a abajo la isla de Manhattan, desde el Norte de Central Park hasta el Downtown; y a lo ancho, desde el East River, hasta el Río Hudson. La mejor forma de conocer la ciudad es andando, casi nada de transporte público, lo que nos conduce a jornadas extenuantes de caminatas.

Subir al Empire State Building y al Rockefeller Center, caminar sobre el Puente de Brooklyn, disfrutar de la noche en Broadway, o tumbarte en Central Park o Battery Park, son experiencias únicas. Pero también merece la pena perderte por China Town y Little Italy, visitar el MOMA o el Metropolitan, coger el ferry de Staten Island para ver de cerca la Estatua de la Libertad, y por que no, hacer shopping en tiendas de ropa o electrónica.



Mención aparte queda la obligada visita, casi religiosa, a la zona cero del desaparecido World Trade Center. De no ser por los funestos acontecimientos del 11-S, resultaría absurdo ver como los turistas peregrinan para ver una obra en construcción. Las reconstrucción ha comenzado, y en la ciudad parece haber cicatrizado aquella herida en buena medida. Tan solo la obsesiva presencia del cuerpo de bomberos, con sus llamativos camiones con las sirenas puestas, y engalanados con banderas patrióticas, parece mantener latente el recuerdo de la tragedía.

En fin, podemos concluir que Manhattan, es decir, lo que nosotros identificamos que es NYC, bien merece la pena. No en vano, es la capital del imperio.


6 comentarios:

  1. Me alegro que te haya gustado, tengo que terminar el puto blog sobre NY, aquello es demasiado grande para dejarlo así.

    Salu2
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  2. Me ha encantado tu explicación y las fotos que tienes en picasa son una pasada. Sólo vivo a 12 horas en coche y nunca he estado allí, no tengo perdón. En abril iré, así que ya os pediré consejo.
    Por ciero, ya he visto cómo os molan los polis de NYC, jejeje. Me he estado partiendo un buen rato.
    Ah! Y er Mickey os manda saludos. Está en Georgia en la escuela de capitán hasta Navidad :-(
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  3. La verdad es que después de subir las fotos al picassa, las he pasado por filtros de photoshop y algunas han mejorado mucho.
    Seguiré poniendo más fotillos próximamente.

    Northy, ya te vale no ir a New York City Boy.
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  4. Unas fotos muy curradas.

    Gracioso eso de coger a los aviones ahí como si se fueran a estrellar contra los edificios, ya te vale...

    Lo de los policías... pues bueno, me parece una informalidad. Bien es cierto que sus costumbres allí, no tienen nada que ver con las nuestras... pero si eso se hiciera aquí en España, esos policías estaban ya en el punto de mira de todos los ciudadanos y demás, para colgarlos en mitad de la plaza del pueblo.

    Todo aquello es casi mejor de lo que podía imaginar.

    Las imágenes nocturnas de toda la ciudad iluminada, son preciosas.

    Y una de las cosas que más envidia me da... es cómo se sienten orgullosos de ser quienes son, sin tener que ir escondiéndose, con esas banderas hondeando en todos los sitios... Aquí podrás llevar la bandera de cualquier país menos la propia, porque si no, eres un facha... :(
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  5. rosa negra, en lo de las banderas tienes razon :-)
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