Este último viernes en la contraportada de "El Día de Ciudad Real" se publicaba este artículo, con el que estoy bastante de acuerdo. Me da lástima pensar que hay gente en esta bendita ciudad que se siente más andaluz que castellano. A este paso el concurso de "limona" de la Pandorga será sustituido por el concurso de "rebujito". Por otro lado, resulta muy triste pensar que este año la Feria del Libro ha estado a punto de no celebrarse por falta de financiación, y el Ayuntamiento no tiene problemas de financiar este esperpento, ¡pa morirse!.
El artículo lo firma Fernando Domínguez.
"No quería dejar pasar el mes de abril sin comentar aquel remedo de feria sevillana que se celebró hace algunas semanas en el parque de Atocha, en una ciudad que, sorprendentemente, está tratando de hacerse un hueco en el mercado turístico nacional e internacional, hazaña que sólo se consigue ofreciendo a los potenciales visitantes algo único, auténtico, diferente.
Hay una razón por la que en Sevilla no se celebra la Pandorga. Ya tiene una serie de fiestas propias que atraen a centenares de miles de turistas cada año. E incluso, sin haber fiesta alguna, la capital hispalense tiene capacidad de atracción suficiente para hacer del turismo la principal industria de la ciudad. Dicho de otro modo: Sevilla no necesita engañar a los turistas ofreciéndoles fiestas que no le son propias porque no van con su idiosincrasia ni s cultura.
En Ciudad Real, por el contrario, ya estamos acostumbrados a intentar pasar por lo que no somos. No hay más que ver nuestra Semana Santa. Salvo honrosísimas excepciones, la capital manchega cuenta con cofradías que no son sino copias más o menos afortunadas, algunas bastantes desafortunadas, de lo que son las hermandades andaluzas.
Paradójicamente, se atribuye a las cofradías ciudadrealeñas más recientes, las que más han mirado al sur en sus modos y característica, el mérito de haber revitalizado una Semana Santa que, gracias a ello, ha acabado consiguiendo, no sin mucho esfuerzo, la Declaración de Interés Turístico Nacional. El turista que, sin embargo, quiera ver una Semana Santa andaluza debe saber que eso sólo es posible en Andalucía, como es lógico. Si se queda en Ciudad Real corre el riesgo de escuchar a capataces manchegos de pura cepa intentando imitar ridículamente una suerte de acento andaluz para dar las órdenes a sus costaleros. Lo que yo decía: intentar pasar por lo que no somos.
El último capitulo ha sido el de la feria de abril, y la pregunta, inquietante sin duda, es cuál será la próxima fiesta de Ciudad Real importe para tratar de engañar a os potenciales visitantes. Con qué chirriante imitación de tradiciones ajenas intentarán que los turistas no vean esta ciudad como una parada más del AVE y decidan bajarse en la estación.
Como los encierros pamploneses de San Fermin ya han sido importados por la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, las Fallas de Valencia no cumplen los principios de sostenibilidad y anticalentamiento global, y las fiestas de Moros y Cristianos ya no son políticamente correctas, van quedando pocas opciones en el calendario nacional de fiestas.
Quizá ha llegado el momento de ofrecer algo propio y original. Menudo reto para esta ciudad. El Quijote, la verdad, ya está muy visto; la Pandorga se ha convertido casi en exclusiva en un macrobotellón consentido; y lo de ofrecer monumentos no cuela, dado que los pocos que quedan en pie se pueden ver en una tarde.
El Ayuntamiento parece haberse decantado por conquistar a los turistas por el estómago con la Feria de la Tapa, catas de vino y Tapearte. Puede que sea un comienzo, pero habrá que esforzarse un poco más."
10 comentarios: