Que bonito es el fútbol cuando juega Guti
El Real Madrid, a pesar de un Pellegrini empeñado en atascar el juego del equipo, y una noche aciaga de Xabi Alonso, ha dado la vuelta a un partido que tenia perdido, y de paso, a la misma liga.
Comenzó el equipo de Concha Espina con una torrija descomunal. Parecía que los jugadores estaban pensando en el transcendental partido del miércoles contra el Lyon, en lugar de concentrarse con el miura que tenía delante. Así pues, el Sevilla agradeció el regalo que gentilmente le dio Xavi Alonso, al marcarse en propia puerta un balón que no había podido acertar Negredo.
Poco a poco el Real Madrid se fue desperezando, pero la incapacidad de Lass, Marcelo y Kaka para crear juego resulta evidente. Además el empezonamiento de Pellegrini en amputar las bandas, volvía el juego del equipo blanco muy previsible, así que la defensa de los de Jiménez se bastaba para frenar las acometidas blancas con apelotonar todo el equipo en torno al centro del ataque madridista. Aún así, en la primera parte el Madrid tiro diez veces a puerta, contra cero del Sevilla.
En la segunda parte el equipo salió embalentonado, con una presión que ahogaba cualquier intento de ataque andaluz. Pero cuando se mascaba en la grada el gol del empate, una nueva cantada de Xabi Alonso, al dejar pasar un balón imposible para Casillas, puso el sorprendente 2-0 en el electrónico del Bernabeú. Un tiro a puerta del Sevilla, dos goles. Máxima rentabilidad imposible.
Fue entonces cuando el Excmo. Sr. Manuel Pellegrini, decidió que deberían salir al terreno de juego los buenos, Van der Vaart y el jugador con más calidad del mundo: Gutierrez I de Torrejón, el Curro Romero del fútbol. Resulta inexplicable como es posible que este grandioso jugador, uno de mis favoritos de todos los tiempos, esta agotando las últimas perlas de su carrera deportiva sin casi haber conquistando la titularidad, y habiendo pasado sin pena ni gloria por la selección. Cosas del fútbol.
Como digo, cuando Guti se puso en el centro del campo, los ataques toscos y sin sentido que iniciaban Xavi Alonso, Lass o Marcelo, súbitamente pasaron a ser una sinfonía futbolística bien afinada. Pases a banda derecha, banda izquierda, paredes, driblings en carrera..... Dios llevaba el 14 blanco. Por si esto fuera poco, Van der Vaart, un jugador que el año pasado parecía un flojo, acompañaba en la batuta a Guti.
Lógicamente las ocasiones se multiplicaron. Higuain tuvo varias, no tuvo suerte, pero Cristiano y luego Ramos, sí. Era el minuto 17 y parecía que el vuelco en el marcador era cosa hecha. Sin embargo, a pesar de tener numerosas ocasiones, no fue hasta el minuto 92, ya en tiempo de descuento, que el gitano Rafael Van der Vaart no acertaba con el gol de la victoria.
Final épico, y los jugadores del Madrid abrazándose en el centro del campo como si hubieran ganado la liga.
El Sevilla muy flojo, Navas desconocido, y tan solo Palop evito una goleada escandalosa. Fíjense que el Real Madrid tiró dos veces a puerta, incluyendo tres palos, y el Sevilla una, a pesar de marcar dos goles.
El miércoles más difícil todavía, la misión es noquear por al menos un gol de diferencia al Lyon en Champions.
















